La revisión de ISO 9001 se encuentra en su fase final. El ISO/FDIS 9001 ya ha sido aprobado y la publicación de la nueva edición está programada para septiembre de 2026. Los cambios previstos afectarán tanto a la gestión de la calidad como a determinados criterios que deberán tenerse en cuenta al preparar y realizar auditorías.
Las organizaciones certificadas conforme a ISO 9001:2015 no tendrán que rehacer necesariamente todo su sistema, pero sí deberán identificar los cambios aplicables, valorar su impacto y reforzar las evidencias necesarias para demostrar su implantación.
En este artículo analizamos los principales cambios previstos en ISO 9001:2026, su posible impacto en las organizaciones, el calendario de publicación y transición y las actuaciones que pueden comenzar a prepararse desde ahora.
¿Cuándo se publicará ISO 9001:2026?
La publicación de la sexta edición de ISO 9001 está programada para el 16 de septiembre de 2026, una vez aprobado el ISO/FDIS 9001 y completadas las últimas fases editoriales y de publicación.
Los cambios explicados en este artículo ofrecen una base sólida para preparar la transición, ya que se apoyan en el FDIS y en la formación de actualización profesional del CQI/IRCA. No obstante, cualquier actuación definitiva deberá contrastarse con la edición oficial cuando sea publicada.
¿Cómo será el periodo de transición de ISO 9001:2015 a ISO 9001:2026?
Una vez publicada ISO 9001:2026, se abrirá un periodo de transición para que las organizaciones certificadas conforme a ISO 9001:2015 puedan adaptar sus sistemas de gestión a la nueva edición.
Durante este periodo, las organizaciones deberán identificar los cambios aplicables, evaluar su impacto sobre los procesos y la información documentada e implantar las adaptaciones necesarias antes de la auditoría de transición.
La duración exacta, las condiciones y los criterios aplicables deberán confirmarse mediante las instrucciones oficiales que publiquen ISO, el IAF, los organismos de acreditación y las entidades de certificación.
Aunque es posible comenzar a prepararse con antelación, no conviene realizar modificaciones definitivas basadas únicamente en borradores. Hasta que se publique la edición oficial, la preparación debería centrarse en conocer los cambios previstos y revisar la situación actual del sistema.
En la práctica, la transición debería abordarse de forma ordenada:
- analizar los cambios de la nueva edición;
- realizar un análisis de brechas del sistema actual;
- identificar los procesos y la documentación afectados;
- definir responsables, recursos y plazos;
- formar al personal implicado;
- adaptar la auditoría interna;
- e implantar y verificar los cambios antes de la auditoría de transición.
La transición no debería consistir en rehacer todo el sistema, sino en adaptar lo necesario y conservar aquello que continúa funcionando correctamente.
¿Qué cambia realmente en ISO 9001:2026?
Cultura organizacional y comportamiento ético
La revisión de ISO 9001 refuerza la importancia de la cultura de calidad y del comportamiento ético como elementos que pueden influir en la eficacia del sistema de gestión. Este enfoque pone mayor atención en la coherencia entre los valores declarados por la organización, las decisiones de la dirección y las actuaciones que se producen en la práctica.
Por tanto, puede no ser suficiente con disponer de una política de calidad correctamente redactada o con definir responsabilidades sobre el papel. La organización deberá fomentar una cultura orientada a la calidad y demostrar que sus valores y principios se integran en la actividad cotidiana.
En la práctica, convendrá revisar:
- cómo se comunican y promueven los valores de la organización;
- cómo actúa la dirección ante problemas de calidad;
- cómo se gestionan los conflictos de interés;
- cómo se fomenta la transparencia;
- cómo se comunican los errores y las incidencias;
- y qué mecanismos permiten detectar y corregir comportamientos que puedan afectar a la conformidad de los productos y servicios.
Desde el punto de vista de auditoría, podrán adquirir mayor relevancia las entrevistas con la dirección y el personal, la coherencia entre lo declarado y lo observado, las decisiones adoptadas ante incidencias y las evidencias que demuestren que la cultura de calidad está integrada realmente en la organización.
No se trata necesariamente de crear nuevos procedimientos, sino de demostrar que la cultura de calidad y el comportamiento ético se reflejan en las decisiones y actuaciones diarias y no se limitan a declaraciones formales.
Riesgos y oportunidades
La actualización de ISO 9001:2026 presenta un tratamiento más claro y diferenciado de los riesgos y las oportunidades. Ambos conceptos se abordan en subcláusulas específicas, lo que permite distinguir mejor cómo deben determinarse, analizarse, evaluarse y gestionarse dentro del sistema de gestión de la calidad.
Antes de definir las acciones correspondientes, la organización deberá determinar, analizar y evaluar tanto los riesgos como las oportunidades. Las acciones para abordar los riesgos deberán ser proporcionales a su posible impacto sobre el sistema de gestión, mientras que las relacionadas con las oportunidades deberán ser adecuadas al contexto de la organización y contribuir al logro de los resultados previstos.
En ambos casos, las acciones deberán integrarse en los procesos del sistema de gestión y evaluarse posteriormente para comprobar su eficacia. Esto refuerza la necesidad de que riesgos y oportunidades estén vinculados con el contexto, los procesos, los objetivos y las decisiones reales de la organización.
Desde el punto de vista de auditoría, será importante comprobar:
- cómo se determinan, analizan y evalúan los riesgos y las oportunidades;
- qué criterios se utilizan para priorizarlos;
- si se consideran de forma equilibrada y no únicamente desde la perspectiva de prevención de riesgos;
- si las acciones frente a los riesgos son proporcionales a su impacto potencial;
- si las acciones frente a las oportunidades son coherentes con el contexto y los resultados previstos;
- cómo se integran las acciones en los procesos;
- quién es responsable de su seguimiento;
- y cómo se evalúa la eficacia de las acciones implantadas.
Identificar un riesgo o una oportunidad no demuestra por sí solo que se estén gestionando. La organización deberá poder evidenciar que ha definido acciones adecuadas, las ha integrado en sus procesos y ha evaluado sus resultados.
Gestión del cambio: más planificación y control
La actualización de ISO 9001:2026 refuerza las expectativas relacionadas con la planificación, gestión y evaluación de los cambios. La gestión del cambio no debería finalizar en el momento de su implantación: también deberá incluir la comunicación necesaria, el seguimiento de sus efectos y la evaluación de los resultados obtenidos.
Este enfoque conecta la planificación de los cambios con la comunicación, el seguimiento, la medición, el análisis, la evaluación y la revisión por la dirección. La organización deberá seleccionar métodos de seguimiento adecuados a la naturaleza y al alcance de cada cambio, en lugar de aplicar automáticamente los mismos indicadores en todas las situaciones.
Los cambios pueden afectar, entre otros elementos, a los procesos, instalaciones, equipos, proveedores, personal, software, métodos de trabajo, requisitos legales, productos, servicios o estructura organizativa.
Antes de implantar un cambio, la organización debería considerar:
- su finalidad y los resultados que se pretenden alcanzar;
- las posibles consecuencias;
- los riesgos asociados;
- los procesos y personas afectados;
- la integridad del sistema de gestión;
- los recursos necesarios;
- las responsabilidades y autoridades;
- y las necesidades de comunicación y formación.
Desde el punto de vista de auditoría, será importante comprobar:
- cómo se planificó el cambio;
- si se evaluaron previamente sus posibles efectos;
- cómo se comunicó a las personas afectadas;
- si se facilitaron los recursos y la formación necesarios;
- qué métodos se utilizaron para realizar su seguimiento;
- si esos métodos eran adecuados para el cambio evaluado;
- cómo se comprobaron los resultados obtenidos;
- y qué decisiones se adoptaron cuando el cambio no alcanzó los resultados previstos.
Un cambio no puede considerarse finalizado únicamente porque haya sido implantado. La organización deberá comprobar si ha producido los resultados previstos y actuar cuando estos no se hayan alcanzado.
Contexto de la organización y partes interesadas: una revisión más conectada con la realidad del negocio
La actualización de ISO 9001:2026 mantiene la importancia de comprender el contexto de la organización, pero aporta mayor claridad sobre la información que debe analizarse y sobre su utilización dentro del sistema de gestión de la calidad.
Al determinar las cuestiones internas y externas, la organización podrá considerar, entre otros aspectos, su orientación estratégica, los recursos disponibles, el conocimiento organizacional, las nuevas tecnologías, los cambios del mercado, los requisitos legales, la disponibilidad de personal cualificado, el comportamiento de los proveedores y las expectativas de los clientes.
También deberá determinar cuáles son las partes interesadas relevantes y qué requisitos de esas partes deben abordarse mediante el sistema de gestión. No basta con elaborar una lista de clientes, proveedores, trabajadores o administraciones: es necesario identificar sus requisitos relevantes, determinar cómo afectan al sistema y mantener actualizada esta información.
En este análisis también deberá considerarse si el cambio climático constituye una cuestión relevante para la organización o si las partes interesadas tienen requisitos relacionados con él.
En la práctica, el análisis del contexto y de las partes interesadas debería estar conectado con:
- los riesgos y las oportunidades;
- los objetivos de calidad;
- la planificación estratégica;
- las necesidades de recursos y conocimiento;
- la gestión de proveedores;
- la satisfacción del cliente;
- la planificación de los cambios;
- y las decisiones de la dirección.
Desde el punto de vista de auditoría, será importante comprobar:
- cómo se identifican las cuestiones internas y externas;
- cómo se determinan las partes interesadas relevantes;
- qué criterios se utilizan para seleccionar sus requisitos;
- cuáles de esos requisitos se abordan mediante el sistema de gestión;
- cómo se realiza el seguimiento y la revisión de esta información;
- y cómo los cambios detectados se traducen en decisiones o actuaciones.
Una matriz DAFO o una lista de partes interesadas pueden ser herramientas útiles, pero no demuestran por sí solas una gestión eficaz. Lo importante es que la información obtenida se mantenga actualizada y se utilice para planificar, priorizar y tomar decisiones.
Liderazgo, cultura y toma de decisiones
La actualización de ISO 9001:2026 refuerza el papel de la alta dirección en la promoción de la calidad. El liderazgo no debería limitarse a aprobar documentos, asignar responsabilidades o participar periódicamente en la revisión por la dirección, sino que debe reflejarse en las prioridades, decisiones y comportamientos cotidianos.
La alta dirección deberá promover la cultura de calidad y el comportamiento ético, aunque la norma no exige que la organización adopte un modelo concreto ni que redacte procedimientos específicos para definirlos. Lo relevante será demostrar que estos principios se impulsan y se aplican de manera coherente.
Esta implicación puede evidenciarse mediante:
- la comunicación de las prioridades y expectativas de calidad;
- la coherencia entre los objetivos estratégicos y los objetivos de calidad;
- la asignación de responsabilidades y recursos;
- las decisiones adoptadas ante desviaciones, riesgos o cambios relevantes;
- el apoyo a las personas que contribuyen a la eficacia del sistema;
- la respuesta de la dirección ante incidencias;
- y la coherencia entre los valores declarados y las prácticas observadas.
Desde el punto de vista de auditoría, no será suficiente comprobar únicamente actas, políticas o procedimientos. También podrán ser relevantes las entrevistas con la dirección y el personal, las decisiones observadas, la forma de priorizar los recursos y la respuesta dada a problemas concretos.
La evidencia del liderazgo se encuentra tanto en lo que la dirección comunica como en las decisiones que adopta y en los comportamientos que promueve dentro de la organización.
Terminología, cláusula 3 y cambios en los anexos
ISO 9001:2026 incorpora ajustes en la terminología para mejorar la coherencia con la Estructura Armonizada de las normas de sistemas de gestión y con las definiciones de ISO 9000:2026. Estos cambios pretenden facilitar una interpretación más uniforme de los requisitos.
La cláusula 3 reúne términos y definiciones procedentes tanto de la Estructura Armonizada como de ISO 9000:2026. Además, la nueva edición utiliza de forma más consistente determinadas expresiones; por ejemplo, sustituye la referencia a «esta Norma Internacional» por «este documento».
El Anexo A amplía su función de apoyo a la interpretación. Sus apartados A.1 y A.2 ofrecen aclaraciones sobre la estructura y sobre el significado de determinadas palabras y expresiones utilizadas en el texto, como «considerar», «aplicable», «continuo», «apropiado» o «tener en cuenta».
El Anexo B de ISO 9001:2015 se elimina en la edición de 2026. Las referencias a otras normas desarrolladas por ISO/TC 176 se incorporan, cuando resultan pertinentes, mediante notas dentro de las cláusulas o en el Anexo A. También puede consultarse la relación actualizada de estas normas en el sitio web de ISO/TC 176.
Aunque muchos de estos cambios son terminológicos o estructurales y no modifican la intención de los requisitos, durante la transición será conveniente revisar:
- procedimientos e instrucciones;
- manuales y documentación del sistema;
- listas de comprobación;
- matrices de requisitos;
- programas y criterios de auditoría;
- documentación de formación;
- y materiales internos utilizados para interpretar ISO 9001.
Esta revisión no significa que todos los documentos deban modificarse automáticamente. El objetivo será identificar referencias obsoletas, comprobar que se utiliza la terminología correcta y evitar interpretaciones basadas en la estructura de la edición anterior.
La transición no consistirá únicamente en sustituir «2015» por «2026» en los documentos. Será necesario comprender el alcance de los cambios y revisar cómo afectan a la interpretación y aplicación del sistema de gestión.
¿Qué tendrá que revisar una empresa certificada en ISO 9001?
Una organización certificada conforme a ISO 9001:2015 no debería esperar hasta la auditoría de transición para empezar a conocer los cambios. Puede comenzar revisando la situación actual de su sistema, aunque las modificaciones definitivas deberán realizarse tomando como referencia la edición oficial de ISO 9001:2026 y las instrucciones de transición aplicables.
Una buena estrategia será realizar un análisis estructurado que permita distinguir:
- qué requisitos cambian;
- qué elementos del sistema ya están alineados;
- qué procesos o documentos podrían verse afectados;
- qué nuevas evidencias podrían ser necesarias;
- y qué actuaciones deberán planificarse durante la transición.
Entre los principales aspectos que convendrá revisar se encuentran:
- el contexto de la organización y la consideración del cambio climático;
- las partes interesadas y los requisitos que se abordan mediante el sistema de gestión;
- el liderazgo, la cultura de calidad y el comportamiento ético;
- la identificación y el tratamiento diferenciado de riesgos y oportunidades;
- la planificación, comunicación y evaluación de los cambios;
- la política y los objetivos de calidad;
- la competencia, la toma de conciencia y la disponibilidad de evidencias;
- la comunicación y el control de los proveedores externos;
- los métodos de seguimiento, medición, análisis y evaluación;
- la evaluación de la satisfacción del cliente;
- el programa y los objetivos de las auditorías internas;
- las entradas y los resultados de la revisión por la dirección;
- la mejora continua basada en datos y evaluación;
- y la terminología, las referencias y la documentación del sistema.
No todos estos elementos tendrán que modificarse necesariamente. La revisión deberá determinar cuáles continúan siendo válidos, cuáles necesitan ajustes y cuáles requieren nuevas evidencias para demostrar su aplicación.
Una organización con un sistema maduro probablemente podrá realizar la transición mediante cambios concretos. Si el sistema se ha mantenido únicamente para superar auditorías, el análisis puede revelar carencias anteriores que necesiten una actuación más profunda.
¿Será necesario rehacer todo el sistema ISO 9001?
No. En una organización con un sistema de gestión correctamente implantado no debería ser necesario comenzar de nuevo ni sustituir toda la documentación.
La transición debería abordarse mediante un análisis de brechas entre el sistema existente y los requisitos de ISO 9001:2026. Este análisis permitirá identificar únicamente los cambios necesarios y conservar los procesos, controles y documentos que continúen siendo adecuados.
Un análisis de brechas bien realizado debería responder, entre otras, a las siguientes preguntas:
- ¿Qué requisitos son nuevos o han adquirido mayor relevancia?
- ¿Qué requisitos mantienen su intención, pero cambian de redacción o estructura?
- ¿Qué procesos y responsabilidades se ven afectados?
- ¿Qué documentos o referencias necesitan actualizarse?
- ¿Qué prácticas actuales ya cumplen las nuevas expectativas?
- ¿Qué evidencias adicionales pueden resultar necesarias?
- ¿Qué personas necesitan información, formación o actualización de su competencia?
- ¿Qué cambios deberán planificarse e implantarse?
- ¿Cómo se comprobará la eficacia de las adaptaciones realizadas?
La revisión debe centrarse en la aplicación real del sistema, no únicamente en modificar documentos. Un procedimiento puede continuar siendo válido aunque cambie la redacción de la norma, mientras que una práctica insuficiente no quedará resuelta simplemente actualizando su fecha o número de versión.
Este enfoque permite realizar la transición de forma ordenada, reducir trabajo innecesario y evitar cambios documentales que no aporten valor a la organización.
Cómo prepararse para la transición a ISO 9001:2026
Prepararse con antelación permitirá afrontar la transición de forma ordenada, distribuir el trabajo y evitar modificaciones precipitadas cuando se acerque la auditoría.
La preparación debería plantearse como un proceso progresivo. Antes de la publicación oficial pueden estudiarse los cambios y revisarse la situación actual; las adaptaciones definitivas deberán realizarse utilizando la edición publicada y las instrucciones de transición aplicables.
1. Analizar las diferencias entre ISO 9001:2015 e ISO 9001:2026
El primer paso será identificar qué requisitos cambian, cuáles mantienen su intención y cuáles presentan modificaciones de estructura, terminología, interpretación o alcance.
2. Realizar un análisis de brechas del sistema actual
La organización deberá comparar sus prácticas actuales con los requisitos de la nueva edición para determinar qué elementos ya están alineados, cuáles necesitan ajustes y qué nuevas evidencias pueden resultar necesarias.
3. Identificar los procesos y la documentación afectados
Conviene localizar los procesos, procedimientos, instrucciones, registros, matrices, objetivos, indicadores y materiales de formación que puedan necesitar revisión. Esto no significa que todos deban modificarse.
4. Revisar el contexto, las partes interesadas, los riesgos y las oportunidades
Será necesario comprobar que el análisis del contexto está actualizado, que se ha considerado la posible relevancia del cambio climático, que los requisitos de las partes interesadas se abordan adecuadamente y que riesgos y oportunidades se gestionan de forma diferenciada.
5. Reforzar la planificación y evaluación de los cambios
Los cambios necesarios deberán planificarse considerando su finalidad, impacto, riesgos, responsables, recursos, comunicación y formación. Después de implantarlos, habrá que realizar su seguimiento y evaluar si han alcanzado los resultados previstos.
6. Implicar a la dirección y preparar al personal
La transición no debe quedar únicamente en manos del responsable de calidad. La alta dirección, los responsables de proceso, el equipo auditor y las personas afectadas deberán conocer los cambios aplicables y comprender cómo influyen en sus funciones.
7. Actualizar la documentación y la auditoría interna
Una vez publicada la edición definitiva, deberán actualizarse las referencias, documentos y criterios que realmente resulten afectados. También habrá que revisar el programa, los objetivos, el alcance y las listas de comprobación de la auditoría interna.
8. Verificar la implantación antes de la auditoría de transición
Antes de la auditoría externa será conveniente realizar una evaluación completa del sistema. La auditoría interna y la revisión por la dirección deberán confirmar que los cambios se han implantado, que funcionan eficazmente y que existen evidencias objetivas suficientes.
Prepararse no consiste en adelantarse a modificarlo todo, sino en conocer los cambios, evaluar su impacto y planificar una transición proporcionada a la situación real de la organización.
¿Qué comprobará una auditora durante la transición?
Durante una auditoría de transición no se comprobará únicamente si se han actualizado documentos. La persona auditora deberá evaluar si la organización ha identificado los requisitos aplicables, ha implantado los cambios necesarios y puede demostrar que estos funcionan de manera eficaz.
Los criterios concretos dependerán de la edición oficial de ISO 9001:2026 y de las instrucciones de transición publicadas por los organismos competentes. La auditoría deberá ajustarse a estos criterios, sin imponer requisitos adicionales ni exigir documentos o métodos que la norma no establezca.
Entre los aspectos que podrán adquirir mayor relevancia se encuentran:
- la implicación de la alta dirección;
- la promoción de la cultura de calidad y el comportamiento ético;
- la toma de conciencia del personal;
- la actualización del contexto y de las partes interesadas;
- la consideración del cambio climático cuando resulte relevante;
- la determinación y gestión diferenciada de riesgos y oportunidades;
- la planificación, comunicación y evaluación de los cambios;
- la competencia de las personas y la disponibilidad de evidencias;
- la integración de las acciones en los procesos;
- la selección de métodos adecuados de seguimiento y medición;
- la evaluación de la satisfacción del cliente;
- la mejora continua basada en datos;
- y la actualización de la auditoría interna y de la revisión por la dirección.
La evidencia no tendrá que limitarse a procedimientos o registros. También podrán utilizarse entrevistas, observaciones, indicadores, decisiones, comunicaciones, resultados obtenidos y ejemplos de cómo se aplican los requisitos en las actividades diarias.
Los hallazgos deberán estar sustentados en evidencias objetivas, ser proporcionales y estar relacionados con requisitos concretos. La ausencia de un formato o procedimiento determinado no constituirá por sí sola una no conformidad si la norma no lo exige.
El objetivo será comprobar que la transición se ha incorporado a la gestión real de la organización y no se ha limitado a actualizar documentos o referencias.
Preguntas frecuentes sobre ISO 9001:2026
¿Cuándo se publicará ISO 9001:2026?
La publicación de la sexta edición está programada para el 16 de septiembre de 2026, después de la aprobación del ISO/FDIS 9001. La fecha deberá considerarse definitiva cuando ISO publique oficialmente la nueva edición.
¿Tendré que volver a certificar mi empresa desde cero?
No. Las organizaciones certificadas conforme a ISO 9001:2015 dispondrán de un periodo de transición para adaptar su sistema a la nueva edición. Deberán demostrar la conformidad con los cambios aplicables durante la correspondiente auditoría de transición, pero no iniciar nuevamente todo el proceso de certificación.
¿Tengo que cambiar todos mis procedimientos?
No necesariamente. Muchos procedimientos, controles y registros podrán continuar siendo válidos si siguen siendo adecuados y cumplen los requisitos aplicables. El análisis de brechas permitirá identificar qué documentos necesitan actualizarse y cuáles pueden conservarse sin cambios.
¿Puedo empezar a prepararme antes de que se publique la norma?
Sí. Es posible conocer los cambios, revisar el sistema actual, identificar áreas de impacto y preparar a la dirección, al equipo auditor y al personal clave. No obstante, las modificaciones definitivas deberán contrastarse con la edición oficial de ISO 9001:2026 y con las instrucciones de transición aplicables.
¿Cuándo dejará de ser válida ISO 9001:2015?
La fecha dependerá del periodo de transición que establezcan oficialmente los organismos competentes. Hasta que se publiquen esas instrucciones, no debe darse por supuesto un plazo concreto. Las organizaciones deberán seguir las indicaciones de su entidad de certificación y planificar la transición dentro del periodo que se determine.
¿Cómo será la auditoría de transición?
La auditoría comprobará que la organización ha identificado los cambios aplicables, ha adaptado su sistema cuando ha resultado necesario y dispone de evidencias de que esos cambios están implantados y funcionan eficazmente.
La evaluación no se limitará a revisar documentos. También podrá incluir entrevistas, observaciones, indicadores, decisiones y resultados que demuestren la aplicación real de los nuevos requisitos. Los hallazgos deberán estar relacionados con requisitos concretos, sustentados en evidencias objetivas y ser proporcionales.
¿Necesitas preparar tu sistema para ISO 9001:2026?
La transición a una nueva edición de ISO 9001 no debería convertirse en una carrera de última hora ni en una actualización indiscriminada de documentos.
Si tu organización está certificada conforme a ISO 9001:2015, puedo ayudarte a conocer cómo pueden afectarle los cambios, revisar la situación actual de su sistema y planificar una transición proporcionada a su actividad, tamaño y nivel de madurez.
El objetivo será identificar qué elementos ya funcionan correctamente, qué brechas pueden existir y qué actuaciones será necesario realizar una vez publicados los requisitos definitivos y las instrucciones de transición.
Puedo ayudarte con:
- una revisión preliminar de la situación actual;
- el análisis de brechas frente a ISO 9001:2026;
- la identificación de procesos y documentos afectados;
- la revisión de riesgos, oportunidades y gestión del cambio;
- la adaptación de la documentación necesaria;
- la actualización del programa y las listas de auditoría interna;
- la formación de la dirección, responsables de proceso y personal;
- y la preparación previa a la auditoría de transición.
Cada organización parte de una situación diferente. La adaptación debe centrarse en los cambios realmente necesarios, conservando aquello que funciona y evitando documentación que no aporte valor.
Contenido informativo actualizado el 28 de agosto de 2026. Este artículo se basa en la revisión de ISO 9001:2026, en información publicada por ISO y en formación profesional de actualización del CQI/IRCA. Las interpretaciones y recomendaciones expuestas tienen carácter orientativo y no sustituyen la consulta de la norma oficial ni las instrucciones de transición de los organismos competentes y las entidades de certificación.